La situación de partida
Un centro de pestañas, cejas y tratamientos en San Sebastián. Su dueña atiende en cabina
y contestaba el WhatsApp entre clienta y clienta. Las citas se pedían por WhatsApp y por
Instagram; ella respondía cuando podía. No había ningún dato de cuántos mensajes se
quedaban esperando ni de cuántas citas entraban cuando el centro estaba cerrado.
Qué se montó
Una recepcionista de WhatsApp que atiende el número del centro las 24 horas: responde
preguntas de precios, horarios y servicios, da hueco y reserva en la agenda real, cobra la
señal cuando toca y avisa a la dueña de lo que necesita su mano. En marcha desde el 17 de
julio de 2026. La dueña sigue usando su WhatsApp como siempre.
Lo que la dueña hizo con la información
El sistema detectó cinco reservas que empezaron y no se cerraron. Ella las llamó una a una
y recuperó a las cinco clientas. Ese dato no lo produjo la máquina: lo produjo tener el
dato.
Lo que todavía no decimos
Cuántas citas perdía al mes antes y cuánto tiempo al día le ha devuelto según ella: son
dos preguntas que se le harán en septiembre, a su vuelta de vacaciones. Su frase está
pedida y aquí no va ninguna inventada. Y el cobro de la señal estuvo desactivado parte del
periodo por una gestión con su pasarela: las reservas son reales, el dato de señales
cobradas se publicará cuando lleve un mes entero activo.